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Campeón del mundo en el World Junior Golf Toyota Cup
Tommy Cocha, la solidez de un estilo
(Especial de Roberto Robles para prensa FRGN - 21 de Junio de 2009)
Tomás Cocha quedo en segunda posición en la categoría individual del evento que coronó a Argentina Campeón Mundial de Juniors. La AAG en su comunicado de prensa reconoce en Tommy, el pilar del equipo.
Lea más el editorial de Roberto Robles sobre Tommy Cocha en la nota.
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Tommy Cocha, la solidez de un estilo (por Roberto Robles, especial de Golfmol)
Era un gélido Julio de 2003. Me presento al Tee del 1 del Salta Polo Club a la espera de los jugadores que me habían asignado desde la secretaría en un Medal de 36 hoyos que requería de alguna ingeniería de salidas por la cantidad de gente. El handicap de la línea debería estar por encima de los 21 golpes, mi handicap por ese entonces.
Un médico y un abogado se me únen a la espera del cuarto participante. Nos presentamos y vamos entrando en calor con grandes demostraciones de fuerza con nuestros Drivers cabezones.
De repente, un chiquito se nos pone al lado y comienza a entrar en calor. Nos miramos entre los grandotes que abanicábamos cortando el aire con ruidosos y acelerados swings. El entraba en calor de otra manera. Hacía ejercicios.
El starter nos presenta y nos indica que el chiquito tenía 12 años y 8 de handicap y como debia salir de viaje, jugaba temprano con nosotros.
Por cierto accedimos sin mayores comentarios. El sale primero. Sale de más atrás por la configuración de ese momento en la cancha y saca un Drive chiquito, abanica y hace un tiro que seguramente yo podría haber igualado con mi hierro 6 a 7. Su tiro dividio el fairway en dos mitades perfectas.
Los gladiadores salimos desde unas 10 yardas más adelante con soberbios swings de espartanos. Mis dos compañeros de arma fueron a la multa de la izquierda con su primer tiro y en sus reposiciones al mismo fondo de un impenetrable bosque de pinos de la derecha donde había dejado yo mi drive, sin chance alguna de poder subir al green con un segundo tiro.
El chiquito salio caminando con sus manos en los bolsillos sin inmutar palabra y cubriendo su boca con una especie de bufanda.
Despues de sacar al fairway y hacer el approach, con nuestros terceros y cuartos tiros, los vistosos abanicadores todavía no habíamos subido al green.
El chiquito había tirado una madera 5 y estaba a 3 mt de la bandera. Un putt que ejecutó sin mayor problema en el green con declive al frente describió una curva de casi 45º y dejó la bola a menos de 5 cm del hoyo, mientras se lamentaba no haber embocado.
PAR el chiquito y de DOBLE BOGEY para arriba los espartanos.
Así siguió toda la mañana hoyo tras hoyo. PAR, PAR, PAR ... BOGEY. PAR, PAR ... PAR. El chiquito era una máquina de poner la bola al centro del fairway con un promedio de 160 a 180 yardas, hacer un segundo tiro casi igual y en los hoyos de más de 350 yardas, un approach con hierros 7 u 8 pero indefectiblemente quedaba embocable. No sé si hizo más de 22 putts esa mañana.
Los gladiadores llegamos exhaustos despues de dar batallas en montes, valles, quebradas y lagunas, mientras que este pequeñín había hecho 76 gross, 68 Neto y no creo que haya estado ni cerca del rough en los 18 hoyos.
Gracias a Dios, mi obnubilación por mi desastre de esa mañana de frio no me cegó lo suficiente como para ignorar lo que pasaba al lado mío. Parafraseando un tema del curso E-learningolf, entendí con el más claro ejemplo de un petiso de12 años que EL GOLF NO ES UN JUEGO DE YARDAS, SINO DE GOLPES.
El petiso era Tommy Cocha, cuya soltura y tanquilidad para jugar golf me dieron vuelta la cabeza en ese momento y puso en marcha en mí una forma muy distinta de ver el golf.
Los gladiadores habíamos estado jugando a parecer Tiger o VJ Singh, haciendo mucho ruido de espadas cortando el aire con nuestros drivers y rimbombantes tiros heroicos que buscaban sólo parecer tiros de profesionales. Mientras tanto, Tommy jugó al golf.
No lo he seguido a Tommy por la cancha todavía por lo que no se cual es la característica de su juego actualmente. Pero a juzgar por sus resultados, el espítiru de jugar un golf sólido como una roca que vi en ese chiquito de 12 años, sigue intacto.
Ya a fines de Mayo avisó sobre su nivel jugando en la punta el Abierto del Norte, mano a mano con Pigu Romero. Antes, ganó el Abierto del Centro de aficionados en Villa Allende. Ahora, esa solidez lo hizo el pilar del equipo argentino que ganó un título mundial, arrebatándoselo a las potencias del golf.
Es por esto que hoy en el norte nos regocijamos de tener un campeón mundial en nuestras filas, el que esperamos que la alta competencia no lo distancien defiitivamente de nosotros.
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